Áreas de trabajo »Mineria Cooperativizada

Las cooperativas mineras de Bolivia, surgieron como consecuencia de dos contradicciones de carácter internacional que afectaron profundamente a la minería tradicional y a todo el Estado boliviano; éstas fueron: 1) la gran crisis del capitalismo norteamericano de 1929 – 1933, y 2) la dependencia de Bolivia del imperio del norte.

La crisis de sobreproducción en Estados Unidos causada por el boom industrial de la postguerra de 1914-19 por la migración de personas con  capitales y tecnología europea que huían de la guerra, saturó los mercados obligando a cerrar muchos rubros industriales y al cierre de las minas bolivianas que eran (y continúan siendo) las proveedoras de materias primas para las industrias. Solamente en la ciudad de Potosí, habían 10.000 trabajadores mineros desocupados. Estos tenían que sobrevivir pero no sabían trabajar otra cosa que no fuera la minería; pidieron a las empresas áreas de trabajo, sus organizaciones de sindicatos de desocupados, cambiaron su nombre por sindicatos de k’acchas libres, después como “Sindicatos-Cooperativas y finalmente como Cooperativas Mineras en la década de 1930-40 cuando ya las informaciones sobre el cooperativismo en general habían llegado a Bolivia.

El otro factor: la dependencia de Bolivia de Estados Unidos, se reflejaba en la dependencia financiera, tecnológica y de mercado para la minería. En la década de 1880-1990, Bolivia dependía de la potencia del norte en el 98 % para la venta de sus minerales, de tecnología, de financiamiento, por eso cualquier crisis en el norte, repercutía con mucha fuerza en Bolivia. Esta es una razón por la que en cada crisis, el sector cooperativo crecía y aún sigue  creciendo en la actualidad, aunque ahora existen nuevos factores del crecimiento de este sector.

Apreciaciones de dirigentes del sector, de autoridades del Gobierno y de CEPROMIN, coinciden en que el total de trabajadores cooperativistas, entre asociados y dependientes, sobrepasa los 100.000. Con esta cantidad más la cantidad de personas que dependen como familiares y su área de influencia, el sector tiene un peso social decisivo en la minería, en las políticas tributarias y hasta en el condicionamiento político nacional. Tiene una fuerza significativa para negociar y presionar cuando de sus interese se trata. Es el segundo productor de minerales después de la transnacional y la minería mediana. El sector estatal ocupa el tercer lugar como productor minero.